×



Tras las pisadas del Buen Pastor

Tras las pisadas del Buen Pastor

Tras las pisadas del Buen Pastor


El martirio sufrido por don Diego Ventaja Milán, obispo de Almería, el 30 de agosto de 1936 fue la coronación de una vida santa gastada en el estudio, la oración y el servicio a los hombres, en especial a los niños y a los más pobres. Fue don Diego hombre de vida austera, ardiente celo apostólico, humildad auténtica y fortaleza probadísima. Gran pedagogo, formado a la sombra de don Andrés Manjón, fue en cierta medida heredero de su espíritu y continuador de su obra en las Escuelas del Ave María. Los cármenes de Granada saben de su gracejo y entrega. Payos y gitanos lo amaron entrañablemente. El valor testimonial de don Diego alcanza la extrema cima del amor evangélico cuando, después de innumerables vejaciones que se narran en esta biografía, momentos antes de morir pronunció en alta voz palabras de perdón a sus verdugos, porque, como los del Maestro, «no sabían lo que hacían». El 10 de octubre de 1993, en Roma, el papa Juan Pablo II elevó a la veneración pública de los fieles al obispo mártir don Diego Ventaja Milán, junto con su hermano en el episcopado y en el martirio, don Manuel Medina Olmos. «La memoria de los mártires —leemos en el Prólogo― no puede ser perturbadora de la paz ni de la convivencia porque la sangre de los mártires pacifica y a nadie incrimina. De su muerte, perdonando a los que los inmolaban, brota la reconciliación, fruto de una sangre purificadora que, unida a la que manó de las llagas abiertas del Crucificado, desciende de la cruz redentora».

Sin stock 6.95 €

El martirio sufrido por don Diego Ventaja Milán, obispo de Almería, el 30 de agosto de 1936 fue la coronación de una vida santa gastada en el estudio, la oración y el servicio a los hombres, en especial a los niños y a los más pobres. Fue don Diego hombre de vida austera, ardiente celo apostólico, humildad auténtica y fortaleza probadísima. Gran pedagogo, formado a la sombra de don Andrés Manjón, fue en cierta medida heredero de su espíritu y continuador de su obra en las Escuelas del Ave María. Los cármenes de Granada saben de su gracejo y entrega. Payos y gitanos lo amaron entrañablemente. El valor testimonial de don Diego alcanza la extrema cima del amor evangélico cuando, después de innumerables vejaciones que se narran en esta biografía, momentos antes de morir pronunció en alta voz palabras de perdón a sus verdugos, porque, como los del Maestro, «no sabían lo que hacían». El 10 de octubre de 1993, en Roma, el papa Juan Pablo II elevó a la veneración pública de los fieles al obispo mártir don Diego Ventaja Milán, junto con su hermano en el episcopado y en el martirio, don Manuel Medina Olmos. «La memoria de los mártires —leemos en el Prólogo― no puede ser perturbadora de la paz ni de la convivencia porque la sangre de los mártires pacifica y a nadie incrimina. De su muerte, perdonando a los que los inmolaban, brota la reconciliación, fruto de una sangre purificadora que, unida a la que manó de las llagas abiertas del Crucificado, desciende de la cruz redentora».

Datos del producto

ISBN: 9788479149352
Publicación: 06/2008
Formato: Rústica
Idioma: Español
Número de páginas: 192

Comentarios

Apodo

Título

Comentario





Aviso de cookies

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica.