• Valentí Gómez-Oliver y Josep M. Benítez-Riera

  • "A medida que íbamos recibiendo las respuestas, nuestra voz interior iba “dialogando” con los variados testimonios. Proceso en el que pudimos intuir que convivía en él, con el deambular de las preguntas, el germen agazapado de “nuestras personales” y calladas respuestas."


  • P. a Josep M. Benítez-Riera: ¿Por  qué eligió Usted pertenecer a esta orden?

     R. En realidad no tuve que escoger entre varias órdenes. Fue durante el verano de 1954, en una pineda de la Costa Brava. Lo vi claro al acabar el bachillerato y lo tenía firmemente decido al comenzar el Curso Preuniversitario. Todo ocurrió en el colegio de los jesuitas de la calle Caspe de Barcelona.  Un año después ingresé en el Noviciado de la Compañía de Jesús.

    P. a Valentí Gómez-Riera: Antes de iniciar este proyecto, ¿qué experiencia tenía en el mundo religioso? ¿qué esperaba encontrar cuando lo inició? Y, ¿cuáles fueron los resultados?

    R. Si bien estudié el bachillerato en un colegio laico, el contexto social de la época en España — años 50— me había permitido conocer funcionalmente el mundo religioso (concretamente los Salesianos de la calle Rocafort, a cuyo “patio” iba a jugar al ping-pong y al baloncesto con gran ilusión). Tal como escribo en el Pronaos del libro: «para alguien como quien esto suscribe, que nunca estudió en los jesuitas, que solo asistió de joven a unas colonias de verano de la Congregación Mariana, que hasta conocer al padre Miquel Batllori SJ, siempre les tuvo una cierta “manía” (por su utilización “clasista” de la inteligencia de los humanos)», al iniciar este proyecto pensé que sería una aventura intelectualmente muy estimulante. Como así ha sido. Un largo viaje diacrónico por el recorrido vital de una serie de personajes muy singulares: ¡jesuitas que se confiesan!

     

    P: Valentí es laico, y Josep Maria sacerdote de la orden de los jesuitas. ¿Cómo valoran la experiencia de haber colaborado juntos, cada uno con su propia visión del mundo religioso, en un libro como este?

    R. Teniendo en cuenta que partimos de presupuestos muy diversos, a la hora de intentar llevar a cabo un libro como éste (sin haberlo comentado nunca antes entre nosotros), sí que hubo una gran coincidencia: nos sentamos a tomar un café frente a la deliciosa plaza de la Fontana di Trevi en Roma. En aquella ocasión, respetando las ideas de cada uno sobre cuál podría ser la confección del libro, acordamos que la primera cosa para realizar era un cuestionario. Lo llamamos Imago Mundi. Dedicamos a dicha tarea un año de trabajo. Las preguntas, divididas en cinco  campos semánticos, son treinta y tres. Su finalidad era conseguir que un buen número de jesuitas —con total libertad y sin ninguna presión —explicitasen la visión de su propia vida y del mundo en general. Un testimonio vital personal, religioso, social y político.

     

    P: ¿Cómo se conocieron?

    R. Un personaje clave para nuestro encuentro en Roma — uno era profesor en la  Pontificia Università Gregoriana (Benítez-Riera) y el otro en la Università Roma Tre (Gómez-Oliver)— fue el historiador de la cultura, el jesuita Miquel  Batllori. Los tres éramos catalanes residentes en Roma. Animados por el interés en la cultura, potenciamos las actividades de la Asociación “Catalans a Roma”. A partir de este encuentro hemos mantenido una fecunda amistad a lo largo de muchos años.

     

    P: ¿De dónde surgió la idea inicial de escribir la primera versión del libro? ¿y de la actualización?

    R. La respuesta al cuestionario Imago Mundi cristalizó en nuestro sugerente oficio de convertirnos en los  “confesores privados” —sin tener que guardar el secreto sacramental— de unos cuantos jesuitas. Pasados casi 15 años nos hacía ilusión proseguir esta tarea, incorporando las nuevas voces que iban surgiendo por los cinco continentes en el mundo de los jesuitas.

  • P: ¿Cuáles han sido las respuestas que más les han sorprendido?.

    de Jon Sobrino:

     “…existen dos modos de vida, dos caminos, uno que lleva a la vida y otro que lleva a la muerte, y son caminos que están en pugna, de modo que no se pueden aceptar los dos. Son el camino de la pobreza y el camino de la riqueza…” (págs..316/317)

     “Sobre el sentido del olfato  sí querría decir algo. Creo que el olor es lo que nos hace captar la pobreza, por lo menos a mí. Cuando uno visita champas y  chabolas y quiere salir corriendo porque no aguanta el olor, entonces es que se ha enfrentado con la pobreza. En videos y fotos la pobreza puede resultar hasta bonita: una niñita sonriendo o jugando con sus hermanitos, aunque estén desnuditos, da gusto verlo.” (pág. 318) 

    de Víctor Codina :

    “Personalmente sufrí ramalazos del Invierno Eclesial en dos ocasiones. Amenazaron con expulsarme de la Universidad Católica Boliviana porque se hizo llegar a la Conferencia Episcopal  Boliviana un escrito mío de hacía años que recogía una conferencia dada en España a los directores de centros de formación de la Compañía de toda Europa sobre el sacerdocio en la Compañía del futuro, donde decía que si un día el celibato sacerdotal no fuese obligatorio, se vería con más claridad la diferencia entre el sacerdocio diocesano y el religioso.” (pág 544)

    de Miquel Batllori:

    La Iglesia Católica: ¿cómo la describiría en este principio de milenio?

    —“Como un fracaso del esperanzador  Concilio Vaticano II” (pág 109) 

    de Alejandro Angulo:

    Los problemas más acuciantes de la teología católica actual

    —“La revisión del dogma de la infalibilidad papal.” (pág. 35)

    de Robert F. Taft:

    “…Algunos sacerdotes y religiosos sienten una fobia evidente hacia las mujeres y son incapaces de relacionarse con ellas normalmente. Yo no tengo ese problema. Me agradan las mujeres, me relaciono normalmente con ellas, así lo espero, y noto que las mujeres se dan cuenta de ello y se sienten a gusto conmigo. He tratado a lo largo de los años de ser más sensible a las necesidades de las mujeres y a las grandes injusticias que han soportado y siguen soportando tanto desde el punto de vista social y económico como en la Iglesia. Estoy orgulloso de haber sido el principal defensor del Decreto sobre la Mujer, como delegado en nuestra trigésimo cuarta Congregación General.” (pág. 175) 

    de Juan Plazaola Artola:

    ¿Cuál es su visión del mundo  femenino?

    —“Pienso que en los años de mi formación en la Compañía, no se nos supo educar en este punto. Hoy ha cambiado felizmente la metodología formativa en nuestras comunidades de escolares…..¿No resulta humorístico preguntarme sobre mi “visión” del mundo femenino cuando durante quince  años se nos aconsejó no “mirar” el rostro de una mujer, y cuando la vocación al matrimonio se consideraba una vocación de “segunda categoría”? (pág. 106)

    de Henri Boulad:

    “La mujer es para mí el símbolo más puro de Dios, el que más se le acerca. Ella evoca la idea de belleza, de delicadeza, de ternura, de infinito, de plenitud, de perfección, de totalidad. Por algo en el Apocalipsis se nos presenta a la humanidad cumplida con rasgos de mujer.” (pág. 234) 

    de Pedro Miguel  Lamet:

    “… El nuncio de entonces me llegó a decir: «No entiendo cómo usted escribe esas informaciones. Me han dicho que es de buena familia y que incluso ha escrito vidas de santos». Le contesté: «Monseñor ¿no es el Santo Padre el que defiende precisamente que los periodistas debemos contar la verdad? ¿Por qué se escandaliza de que yo informe simplemente de lo que está  ocurriendo en la Iglesia? Censúreme, si informo parcialmente. Pero, si cuento la versión de ambas partes en un conflicto, estoy sirviendo a la verdad» Otra acusación muy frecuente era que «los trapos sucios  se lavan en casa». El ocultamiento y el secretismo como solución contra las lacras de la Iglesia. Yo le decía: «La ropa sucia se saca al balcón para orearlas al sol, ¿no cree?». Hoy la cuestión de la pederastia es una prueba definitiva de las consecuencias de aquel ocultamiento.”

    (pág. 445)

    de Joseph Nguyen Cong Doan

    sous le régime communiste:

    “Les missionnaires ont commencé leur activité d’évangélisation bien  furent presents en Extrème-Orient  bien avant les canons des armées imperialistes. Toutefois, l’impérialisme des pays occidentaux a terni le visage de l’Eglise, alors qu’ils prétendaient defender les chrétiens et propager leur civilization, ce que contredisaient la poudre de leur canon, l’avidité de leur colonialisme et l’orgueil inspiré de leur puissance militaire”. ( pag. 361) 


  • P: ¿Cuál es la pregunta del cuestionario Imago Mundi que más les costaría responder? ¿Y la más sencilla? 

    R de Benítez-Riera:

    La más difícil: Ninguna, todas me resultan fáciles de contestar, cuando hay confidencialidad.

    La más sencilla: Ya lo ve, todas lo son en un dialogo sincero interpersonal.                   

    R de Gómez-Oliver:

    La más difícil: la 3, la existencia de Dios

    La más sencilla: la 12, la Utopía


    P. Recientemente, la orden de los jesuitas ha declarado que investigaría rigurosamente los casos de abusos sexuales a menores. Han sido los primeros en hacerlo del mundo cristiano. Esto demuestra cierta iniciativa y consciencia que, seguramente, este es uno de los problemas capitales de las instituciones religiosas de hoy en día. Pero, cuando se hace la pregunta 21 del cuestionario sobre las problemáticas de la iglesia católica de hoy en día, encontramos pocas menciones a esto. ¿A qué creen que se debe?

    R. Su pregunta obedece a una problemática que se ha generado en relación a los nuevos paradigmas socio-antropológicos que está viviendo la humanidad. Nos  parece  muy bien que, empezando por el Papa Francisco, se investigue a fondo a partir de ahora estos  hechos que revelan algo muy profundo: estamos viviendo una gran crisis no solo en la Iglesia católica sino en toda la humanidad.

    Tal vez podríamos haber explicitado directamente la pregunta: ¿cómo ha de solucionar la Iglesia la problemática del abuso sexual a los menores?

    Sí que hay mención en el libro a esta problemática directamente, por ejemplo, cuando el padre Pedro Miguel Lamet afirma: “…Otra acusación muy frecuente era que «los trapos sucios se lavan en casa»; el ocultamiento y el secretismo como solución contra las lacras de la Iglesia. Yo le decía: «La ropa sucia se saca al balcón para orearla al sol, ¿no cree?» Hoy la cuestión de la pederastia es una prueba definitiva de las consecuencias de aquel ocultamiento.” (pág. 445)

     

    P. ¿Han recibido muchas negativas a su cuestionario? 

    R. Pocas. Alguna razonablemente justificada.

     

    P. Por primera vez un papa jesuita se sienta en la silla de San Pedro. Sin considerar las famosas profecías, ¿cómo creen que esto  afectará al presente de la Iglesia en el  mundo?

    R. Antes de contestar de manera coherente a esta pregunta,  hemos de considerar un hecho relevante. Se trata de que el propio Papa Francisco, jesuita, proviene de América latina. Y no del mundo “europeo-occidental”, ya que —es bien sabido a nivel de comprensión histórica—los países de América latina deben ser considerados como la gestación de un Nuevo Mundo (en algunos aspectos), especialmente para la cosmovisión católica. Nos resulta, por ello, muy difícil poder pensar que cualquier jesuita “europeo-occidental” hubiese podido salir elegido como Papa.

    De ahí que ahora, en el presente, el Papa Francisco resulte muy innovador para ciertos sectores, pero al mismo tiempo reciba críticas muy severas por parte de otros sectores católicos del mundo “europeo-occidental”.

    No se trata de una coincidencia, ya que en la misma Compañía de Jesús, ha sido elegido hace pocos años como General de toda la orden, un latino americano, el R. Padre Arturo Sosa Abascal, venezolano.

    ¿Se trata sólo de una simple coincidencia?

    P. En su libro, vemos que los sacerdotes jesuitas son de personalidades muy diversas. ¿Cuál es el sacerdote que más impacto les ha causado? 

    R. Nos parece inoportuno por nuestra parte hacer valoraciones sobre quien nos ha gustado más (o menos). Si respondemos a esta pregunta como antólogos-editores, hemos de confesar que todas las respuestas, escritos, reflexiones y comentarios tienen para nosotros el mismo interés, valor y funcionalidad. Sin embargo, como lectores nos han impactado e impresionado una serie de testimonios por su solidez vocacional- tanto religiosa como laica- por su rigor profesional, por su compromiso ético. Hemos podido apreciar como dichos testimonios nacen y se desarrollan en los cinco continentes. También comprobar que los acontecimientos o eventos narrados abarcan un gran abanico de problemáticas bien distintas: desde la vida cotidiana henchida de sentido  de justicia social, pasando por el arte, la liturgia, la teología, la sociología, la situación de la Iglesia, los grandes cambios que requiere dicha institución, hasta llegar a la ciencia, la historia, los fenómenos culturales, las problemáticas sociales y un largo etcétera que, tal vez puedan interesar a los lectores de estas “Confesiones”. Y cada uno de los lectores, como nosotros, tendrá sus afinidades con unos testimonios más que con otros. A su manera, ¡todos nos han impactado!

     

    P. Nos encantaría ver las respuestas de los dos autores a su propio cuestionario. ¿Lo harían?

    R. En el caso de Gómez-Oliver queda claro que por obvios motivos (no ser sacerdote) no puede contestar a varias de las preguntas. Al cuestionario completo solo podría contestar Benítez-Riera SJ, pero no lo hará por coherencia con el papel que ha decidido atribuirse en esta aventura editorial: antólogo-editor. El mismo que Gómez-Oliver. Sin embargo, y para completar esta última pregunta que nos hacéis, nos gustaría comentar muy brevemente algo sobre el proceso en estos años. A medida que  íbamos recibiendo las respuestas, nuestra voz interior iba “dialogando” con los variados testimonios. Proceso en el que pudimos intuir que convivía en él, con el deambular de las preguntas, el germen agazapado de “nuestras personales” y calladas respuestas. Es muy posible que dicho proceso se haya visto reconfortado por el recuerdo de la lectura juvenil de Cartas a un joven poeta, de Rainer Maria Rilke, quien aconsejaba a los jóvenes, como nosotros sugerimos a nuestros entrevistadores: “Intenten amar las preguntas mismas. No busquen ahora las respuestas”. Son pues, estas 33 preguntas, de momento, “nuestras respuestas” al propio cuestionario que empezamos a pergeñar hace ahora, ¡unos 25 años!



    Entrevista Laura Garcia y Gerard Almirall


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