Laura de Mas: “Eduquemos a los hijos para que se marchen de casa”.

30/09/2016
  • Bernat Puigtobela. Barcelona.

    Laura de Mas es profesora de lengua y literatura catalana y española desde hace treinta años en la escuela Sant Gregori. A partir de la reivindicación de la asignatura de literatura en secundaria, antes del verano, Laura Mas publicó un artículo en Núvol en el que señalaba las posibilidades que hay en enseñar literatura en todas las etapas de la enseñanza. Ahora ha publicado un compendio de adaptaciones teatrales infantiles. Hablamos de la enseñanza y la educación pocos días antes del inicio de un nuevo curso.

    Bernat Puigtobella: Empecemos por tu educación. ¿Dónde te formaste?

    Laura de Mas: Yo estudié Filosofía y  Letras (sección hispánicas) y me licencié en junio de 1976. Aún no existían los estudios en Filología Catalana.Antes de esto, empecé a aprender catalán a los 15 años, en unos cursos organizados por las bibliotecas de la Diputació de Barcelona. En concreto, asistí a los de la Biblioteca Arús y a los de la Popular de la Dona. Iba a las dominicas francesas de la presentación, que eran unas monjas bastante abiertas. Sólo te diré que era más carca el ambiente en casa que en la escuela. En la Universidad tuve buenos profesores y algunos otros de menos valor. Hortensia Curell, la esposa de Jordi Carbonell, era una profesora extraordinaria. Josep Romeu, profesor de literatura medieval, también era una delicia, nos hizo un curso de Ausiàs March en la Acadèmia de les Bones Lletres que todavía hoy recuerdo. De los de menos valor, mejor que no hable.

    B.P: La educación que tuviste tiene poco que ver con la que tenemos hoy en día. ¿Cuáles crees que son los retos de hoy?

    LdM: La manera de tratar a los alumnos ha cambiado pero, aparte de estas cuestiones formales, la escuela tiene que formar desde que los niños son muy pequeños. El objetivo es aprender a leer, entender, ser crítico y aprender a escribir, que no es algo fácil. Recuerdo que cuando era adolescente y era alumna de secundaria tenía un bloqueo con las matemáticas, no era capaz de resolverlas y mi padre me dijo: "Laura, lee el enunciado del problema y verás que te saldrá sin que te des cuenta". Y tenía razón. La clave para entender cualquier materia es leer y leer bien. No nos tienen que asustar los textos difíciles. El nivel de exigencia tiene que ir creciendo y, si algo no se entiende a la primera, ya lo entenderemos más adelante. 

     B.P: En otro artículo publicado en Núvol, hablabas del esfuerzo de aprender a escribir.

    LdM: Escribir es muy difícil, es un trabajo de gota malaya, porque una cosa es hablar y la otra es escribir. El escribir es impuesto y es un proceso lento, se tiene que aprender y hay que empezar con expresiones sencillas. A mí me gusta hacer las clases de lengua a los niños a través de textos literarios. No con libros de texto sino con obras originales o adaptaciones de textos literarios. Cojamos, por ejemplo, una adaptación de Crònica dels fets de Jaume I y, después de explicar las palabras que no se entienden, busquemos la idea esencial de cada capítulo, redactemos la misma idea pero con palabras diferentes y tonos variados, hablemos de morfología, de diferentes narradores, escribamos una carta a Violant de Hungría, la esposa del rey... tenemos que jugar con la lengua. 

    B.P: Tú has hecho diversas adaptaciones teatrales de obras literarias, que ahora se han recogido en un libro. 

    LdM: Sí, y todas las adaptaciones recogidas en el libro se han representado con alumnos, las hemos puesto a prueba. Yo creo mucho en el teatro. Es un trabajo colectivo en el que participan todos los alumnos, y hasta los menos adeptos lo pueden hacer bien. No se mesura tanto el valor individual sino que es una forma de enseñar a trabajar en equipo a través de las palabras. Memorizar un texto siempre es un buen ejercicio. Son experiencias que quedan y se recordaran toda la vida. También me gusta mucho memorizar poemas. La balada de la garsa i la merla de Rois de Corella, por ejemplo, es música pura y cuando escucho aquella versión de Raimon se me pone la piel de gallina. Hay poemas muy sencillos. Más vale que se aprendan frases bien hechas y bien estructuradas que no otras tonterías.

    B.P: ¿Qué cambiarias del sistema educativo de la secundaria de hoy?

    LdM: Pienso que los profesores y las materias no se coordinan los suficiente. No se hacen programas con una visión de conjunto, esto es consecuencia de la especialización y el ego de los profesores.

    B.P: ¿Cómo se tendrían que coordinar?

    LdM: Hay que pensar en los planes de estudio de manera más integrada. Si en clase de historia se explica el siglo XVII, por ejemplo, a lo mejor sería bueno que se estudiara la literatura del mismo período. Si haces el Renacimiento y el Barroco y estudias la pintura de Vermeer, que explica como nadie que los nuevos instrumentos científicos han cambiado el mundo, estaría bien que el profesor de ciencias se coordinara con lo que explica historia del arte, por poner un ejemplo. Tendría que haber más libertad de cátedra para que se pudiesen integrar mejor las ciencias y las letras. La división entre ciencias y letras es criminal. Yo me encuentro con alumnos a los que les gusta tanto la literatura como las matemáticas. Optaría por un bachillerato más uniformado, ya que después de esta división entre las disciplinas puede pasar factura en la selectividad. El años pasado, en el examen de lengua, se les pedía qué significaba catáfora. La catáfora de las narices valía un punto i de esto podía depender si entrabas a medicina o no. Es excesivo.

    B.P: ¿Y qué piensas sobre el éxito de las escuelas en inglés para niños?

    LdM: Esta obsesión para que los niños aprendan inglés desde pequeños es excesiva, a mi parecer. En Dinamarca los niños no aprenden inglés hasta primero de primaria. Los años de parvulario son para ir a jugar, correr... Esto que hacemos nosotros de tenerlos todo el día sentados, tan pequeños en una silla, no tiene mucho sentido. Después, creo que los niños tienen que tener más horas de su propia lengua que de inglés, que es una lengua que, por el otro lado, podrían aprender perfectamente si no doblaran los dibujos animados.

    B.P: El inglés se ha convertido en una actividad extraescolar...

    LdM: Hay una hiperactividad en todo. Los padres tienen que hacer todas las actividades con los hijos, partidos de futbol, etc... y los niños con tantas actividades extraescolares terminan haciendo horarios inhumanos. Niños que salen a las ocho de la mañana de casa y no vuelven hasta las ocho de la noche.

    Después, esta obsesión para que nuestros hijos sean siempre los mejores, y al final tenemos niños saturados. Yo con mis propios hijos siempre he procurado que hagan sus actividades con autonomía, por esto les hacíamos ir a los scouts. El objetivo de la educación es que los niños ganen autonomía. Eduquemos a los niños para que se marchen de casa. Llevarlos siempre controlados y pegados no tiene ningún sentido.

    B.P: Con lo que cuesta ahora que se vayan de casa...

    LdM: De vez en cuando me viene a ver una madre y me dice: "Yo soy muy amiga de mi hija". Y yo pienso, "Madre de Dios, como te debe engañar tu hija". A los padres de hoy nos cuesta más dejar ir a los hijos, les protegen demasiado... y no sé si es tan bueno. Ahora un niño se hace daño en la escuela y ya tiemblas por la denuncia. Por otro lado, esta moda de hacer fiestas de gradación en sexto de primaria o en cuarto de ESO poniéndoles gorritos como si fueran doctores me parece excesiva. Es darle demasiada importancia. Es como si les quisiéramos hacer mayores para unas cosas y les protegiéramos demasiado para otras. 

    B.P: Ponme un ejemplo.

    LdM: Pues mira, ahora los deberes los hacen por Whatsapp. Las madres 10 se hacen un grupo y comentan los trabajos de los niños. A la hora de hacer los deberes, hay mucha intervención de los padres que no dejan que se equivoquen. Por esto yo les hago escribir en el aula, así ves el nivel real que tienen.

    B.P: A lo mejor es que los padres trabajan para la motivación de los hijos.

    LdM: La palabra motivación me tiene frita porque pienso que actualmente la motivación se equipara a pasarlo bien y, a veces, no lo pasas bien en el estudio, en aquel momento tu sufres y tienes que sacar sangre, sudor y lágrimas. Hay cosas que no son divertidas pero que son importantes. Los maestros no nos tenemos que convertir en payasos para hacerlo todo ameno y divertido. Ahora mismo Google nos da un automatismo y una inmediatez enemiga de la buena escuela, que es la cocina del chup chup. El niño que tiene dislexia, por ejemplo, no se le puede agobiar, tiene que dejar que vaya haciendo, sin perdonarle la vida ni presionarle demasiado. Recuerdo el caso de un alumno disléxico que sacó un 9 de francés en la selectividad. En su casa le ayudaban sin transmitirle el nerviosismo del éxito. 

    B.P: Antes hablabas de la hiperactividad de los padres. ¿Qué piensas sobre esta ola de niños que están siendo diagnosticados como hiperactivos? ¿Has conocido algún caso?

    LdM: Si un niño no puede estar quieto en una silla, mándalo a correr. Ahora hay toda una corriente que consiste en medicalizar esta hiperactividad y lo único que conseguimos es crear niños adictos a ciertas medicinas. Una exalumna, que estaba cursando el último curso de Psicología, no hace mucho me dijo: "Señorita, me han hecho un test y me ha salido que soy hiperactiva". Y yo le dije, "Pues has tenido suerte de que no te lo hayan descubierto antes". Una hermana mía se aprendió las tablas de multiplicar saltando de silla en silla por la clase (¡década de los 60!). A la monja le parecía tan divertido que la dejaba hacer. Seguramente la niña era hiperactiva (y la monja una gran pedagoga), pero no pasaba nada. Por otro lado, también hay el niño que se distrae con el vuelo de una mosca y el que se aburre con según qué materias. Yo me había aburrido mucho en algunas clases y había hecho muchas batallitas de barquitos...   

    B.P: Pero, ¿qué haces con estos niños que tienen dificultades para concentrarse?

    LdM: Los niños con dificultades tienen que tener su atención, se les tiene que transmitir confianza. Lo alumnos tienen que notar que el profesor no da nada por perdido. Y que les respetas. Hay niños que son muy lentos y después ves que hacen carrera universitaria y otros que han hecho primaria como un paseo triunfal pero que no llegan a tal nivel y se pierden por el camino. Hay una frase de San Anselmo que dice: "Creo por tal de poder entender". Hay niños con dificultad que a lo mejor no tienen una mente privilegiada pero creen y después entienden. Son los que dan más satisfacción. Tengo que decirte que con los años he ido queriendo esta profesión y que ahora mismo no sabría hacer otra cosa.

     

Bernat Puigtobella


Editor en cap de Núvol.com

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