Javier Vidal, compositor, músico y escritor.

27/09/2016
  • Javier Vidal, uno de los líderes de la banda musical de Mister Marshall. El día 1 de octubre presentan su nuevo trabajo, Tormenta demostrando su estilo característico que les da una identidad propia frente a la mayor parte del panorama musical.

    Edad: 37 años

    Formación: Soy economista, me licencié en Inglaterra mientras compaginaba mis estudios con formación musical. Aquí, en Madrid, estuve en el IMT (Instituto de Música y Tecnología), que ya no existe, luego en el Instituto de Música Creativa con Chris Case,que es un trompetista de Jazz, y después estuve cinco años estudiando música en Paris con Renaud Barbier.

    ¿Haber estado estudiando en el extranjero te ha influenciado como músico y compositor?

        Cuando tenía doce o trece años escuchaba música inglesa y suramericana principalmente, no escuchaba música española. De hecho, sigo sin escuchar música española. Sin embargo, estoy muy influenciado por escritores franceses como Jacques Brel, Jacques Dutronc, Alain Bashung... es decir, los grandes maestros. Noir desir, grupo francés de mediados de los 90', también me ha influido mucho aunque actualmente también me gusta Benjamin Biolay. Toda esta gente me ha marcado mucho a la hora de escribir mi música y últimamente estoy con cosas que muy francesas, que tienen este toque a pesar de que cuando vivía en Francia grababa Punk y Rock.

    ¿La literatura influye mucho en la música que creas?

        Se retroalimentan. A veces una idea o un artículo te lleva a una canción, a veces es una canción la que te lleva a una novela y a veces es una novela la que se convierte en canción. Es un juego a tres bandas. 

    ¡Qué interesante es esta combinación de artes!

        Al final no sabes en lo que te conviertes. Simplemente construyes y resulta que al final escribo dignamente canciones, prosa, ficción, artículos... Alguien me ha criticado este estado polifacético, dicen que tengo que definirme pero a mí me gusta decir que soy escritor aunque no especifico de qué.

    ¿Cuándo compones eres escritor de canciones a las que añades música o es al revés, incorporas la letra a la música?

        En japonés hay una palabra muy bonita que es monokaki, "mono" significa "cosa" y "kaki" es escribir. Así, no especificas el qué, simplemente escribes.

    ¿Cuáles son tu orígenes y qué sacaste de ellos artísticamente hablando?

        Une necesidad imperiosa de escapar. Segovia fue una ciudad que se me hizo pequeña, entonces la música era mi vía de escape. Siempre he sido alguien que ha pasado demasiado tiempo solo en casa…… y esto marca.

    Y así llegó la música a tu vida...

        Mi padre también tuvo un papel importante, él era músico y con once años me propuso aprender a tocar la guitarra. Le gustaba Mark Knoplfler y Silvio Rodriguez, estos fueron mis inicios y desde ahí no lo dejé. Sin embargo, tengo que confesar que no tengo tanta relación con la guitarra últimamente, ahora mismo no estoy apegado a ningún instrumento en particular, he dejado de ser instrumentista aunque he sido músico de estudio durante mucho tiempo. El instrumento me ha dejado de interesar, me interesa la música en sí.

        Supongo que son fases, ya que la guitarra siempre ha estado ahí. Ahora mismo no tengo una relación demasiado íntima con el instrumento aunque he llegado a tocar durante doce horas en períodos anteriores. ¡Casi he dormido con la guitarra! Ahora el vínculo es mucho más moderado. 

  • Dime tres palabras que definan vuestro último trabajo, Tormenta.

        Intensidad, calma y atrevimiento.

     ¿Cuál es el último libro que has leído?

        "Las correcciones" de Jonathan Franzen.

     ¿Cuál es tu autor favorito?

        Cambia dependiendo del día pero normalmente es americano, Foster Wallace, Thomas Pynchon... por ahí estaría.

     ¿Y tu libro favorito?

          En español "Las benévolas" de Jonathan Littell.

     ¿Cuál es el género que más te interesa como músico y compositor?

          La ficción, sin lugar a dudas. Todas las canciones son ficción.

    Pero la ficción nos plasma la realidad, muchas veces, de forma más evidente que la realidad misma.

        Por supuesto, no hay ejemplo más claro que inventarte algo y darte cuenta que es mucho más real que la propia vida. Aquí está la paradoja.

     ¿Cómo nació Mister Marshall y cuál fue la idea inicial?

        Nació de una canción, Solar abandonado. Tuve la suerte de escribirla un verano, en 2010 y fue ella la que me dio la pista para creer que podía escribir canciones. Ya había escrito antes algunas, siempre había cantado pero, hasta el momento, nunca me había atrevido a creer en ello. Esto me dio el empujón.

     Si el comienzo fue una canción que compusiste en solitario, ¿cómo convenciste a los demás para embarcarse en el proyecto musical?

         Sigo haciéndolo cada día. Estoy convencido de que la música que hacemos actualmente estarían encantados de tocarla el 98% de los músicos porque hay atrevimiento, ganas de descubrir.

     Sois un grupo numeroso...

        ¡Somos como la Kelly Familly!, somos 8 miembros. En Mister Marshall tiene mucho peso Pablo Parser, que es el productor de Tormenta y, después, cada uno tiene su pequeña carga en la balanza porque cada uno aporta un instrumento. Sí que es verdad que en determinados momentos hay que tomar una dirección y generalmente viene impuesta o bien por mí o por Pablo. A día de hoy Mister Marshall es una especie de monstruo con dos cabezas.

     Entonces, ¿los demás son colaboradores o forman parte del grupo de forma estable?

        Yo no trabajo con sustitutos, con lo cual salgo perdiendo muchas veces porque podríamos tocar mucho más. Aún así, prefiero tener un núcleo estable, creo que no solamente los músicos funcionan mejor así sino que, además, el público lo nota.

     En vuestro perfil de Facebook decís que el género al que pertenecéis es el marshallismo, ¿Cómo lo defines?

        Tengo una definición muy buena, Tormenta sería fuzz andino anticasta. Se trata de rock con influencias del folk sudamericano. Hay que destacar que este es un grupo que trabaja un poco al margen de todo, es decir, no estamos en sintonía con ningún grupo en particular ni formamos parte de ninguna camarilla de forma específica. Yo tengo relación con muchos músicos y algunos de ellos forman parte de bandas muy potentes en España pero no por esta razón dejamos de hacer las cosas a nuestra manera. Esto puede ser una desventaja pero es, al mismo tiempo, una grandeza. 

  • En el mundo del arte, parecerse a los demás nunca ha llevado a definir la propia identidad como artista.

        Depende de cuáles sean tus aspiraciones, hay que tener en cuenta que ahora mismo la industria funciona encasillando a los artistas, a los grupos o a los escritores e, incluso, creando generaciones. De esta manera, el funcionar a tu manera sí que te da libertad y te permite ser dueño de los que haces pero, por otro lado, te deja en territorio de nadie.

     ¿Con qué grupos de la esfera musical española tenéis contacto, ahora mismo?

        Tormenta ha sido grabada por Tonino, por ejemplo, el bajista de Miss Caffeina. Martin Bruhn, que está tocando con Ara Malikian y Lisandro Aristimuño, ha grabado las percusiones. Nacho Mata, el batería de Mister Marshall, está tocando con Jacobo Serra. Los músicos necesitan ganarse la vida y cada uno tiene sus inquietudes. Sí es verdad que cuando están con Mister Marshall me gusta que estén implicados en la banda pero de nada vale decirle a un músico que se quede, esto es como decirle a tu pareja que siga contigo, si no quiere no se quedará. Los músicos son así, van y vienen pero, en cuanto a proyectos, me gusta mantener el mismo núcleo.

    ¿Qué papel juegan las redes sociales en la promoción de vuestra música?

        Soy algo negado con las redes sociales, fallamos muchísimo con este tipo de historias pero tampoco podemos llegar a todo. En este momento, las redes sociales las está llevando Pablo Sotelo, otro de nuestros baterías, y que realmente entiende de estas cuestiones. Él tiene cabeza de ingeniero y sabe manejar los plazos, cuando hay que publicar, qué acciones hacen perder fuerza a la banda y cuáles no, etc. En este sentido soy un tipo chapado a la antigua, mantengo las redes sociales para hablar de trabajo, de Mister Marshall, pero no las sé hacer funcionar como Zahára, que las domina muy bien.

     ¿Piensas que son imprescindibles?

        Pienso que están sobrevaloradas, si un grupo tiene que llegar llega con o sin redes. Todavía existen un montón de canales que no pasan directamente por las redes sociales, de hecho le tengo mucha manía al concepto de redes sociales porque me hacen sentir muy solo. Me doy cuenta que a través de ellas a penas conecto con la gente, conecto con la gente que le gusta la música o lo que hago y, también, con la gente que hace música que me llega pero en mi vida diaria, cuando abro una página de Facebook, me siento muy triste y con una gran sensación de soledad.

        Una anécdota que explica el peligro que pueden acarrear las redes sociales es la que me sucedió el otro día. Pasaba por delante de la estación de Nuevos Ministerios y estaban cinco chavalines, de unos dieciséis años, sentados en círculo en el césped y estaban los cinco hablando por el móvil, entre ellos había una distancia de unos quince o veinte centímetros, estaban muy cerca pero muy lejos a la vez. Ésta es la gran paradoja de las redes sociales.

     Entiendo que con la música sí te acercas al público y a la gente.

        La música une, no es como la política o la religión, que segrega. La música es un elemento cohesionador. Siempre lo ha sido, ésta es la función de la música. 

  • Cito textualmente de un post que hay publicado en vuestro perfil de Facebook, "El CD está muerto, ¡larga vida al vinilo!". ¿Por qué esta vuelta al pasado en el soporte de la música?

        Los CDs valen para esto a día de hoy. (Javier saca una carátula de su estantería, la abre y lanza el disco que hay dentro como si fuera un frisby). A ver cómo está mi pelo... (Dice Javier una vez le he devuelto el CD que había lanzado utilizándolo de espejo). Me parece un objeto feo, lleno de plástico, que no tiene ningún tipo de vida y, en mi opinión, suena mal. Además, las portadas del CD lucen poco, en cambio, la portada del disco en vinilo de Tormenta es un cuadro, así, solamente tiene sentido en el tamaño en el que está planteado. En mi caso, compro música digital y en mi casa de Segovia tengo una colección de casi 2.000 CDs pero es un objeto que no me gusta.

     Te vas de lo más moderno a lo más tradicional, la música digital y el vinilo.

        Sí, nos olvidamos de las media tintas, que es un poco el CD, el nexo entre el mp3 y el vinilo.

    ¿Cuáles son vuestros referentes de folk, blues y rock?

        A mí me han marcado músicos de blues como Muddy Waters o Steve Ray Vaughan, Jimi Hendrix... Howlin’ Wolf... Aunque para Tormenta nos hemos intentado olvidar de todo, nos encerramos Pablo y yo en su estudio y nos preguntamos "¿Qué podemos hacer?". Empezamos a crear una especie de grupo en el que éramos tres, incluyendo a un batería, y empezaron a salir cosas un poco forzadas. Hasta que, de repente, Pablo me anunció que tenía una idea y, a partir de ahí, empezamos a tirar del hilo, a tirar, a tirar y a tirar sin darnos cuenta de que no estábamos pensando en nada cuando lo hacíamos. Todo lo que uno hace es un reflejo de lo que te gusta y de lo que eres, por esto no pensábamos en nada, simplemente salía.

        La gente nos ha dicho en alguna ocasión que este disco tiene influencias de Can, música electrónica, de Pink Floyd... también nos dicen que hay cierto rollo a Triana. No lo sé...

    La música actual es una mezcla de muchísimos estilos que acaban divergiendo por completo del resultado final de la creación.

        Es extraño como uno hace cosas, realmente no sé si haces cosas porque reaccionas ante algo que te ha emocionado o sucede como dicen que crean muchos escritores, no leen nada mientras escriben algo para que su creación sea completamente íntima y personal. Es muy difícil definir qué es lo que te influye y qué es lo que se incorpora en tu trabajo y qué no.

     Estas influencias son inconscientes porque sino seria plagio.

        Claro, el plagio está a la orden del día. Todos hemos robado y robamos constantemente, lo hacía Bach, ¡cómo no lo vamos a hacer nosotros!. Te piensas que algo es tuyo pero en realidad no lo es tanto. Por ejemplo, el otro día me dijeron que una parte de Tormenta se parecía al Impossible Germany de Wilco, cosa que me dejó totalmente sorprendido.

     La percepción de cada individuo también tiene mucho que ver en la forma en que escucha una pieza musical.

        Por supuesto, la percepción está influida por la propia experiencia.

     ¿Qué aporta Mister Marshall a cada percepción individual que no lo hagan estos referentes que has ido nombrando?

        Mister Marshall ofrece a Pablo Parser y Javier Vidal, que se juntan con un montón de músicos y crean algo que no hace nadie más. No sé si somos suficientemente buenos como para pensar que hacemos algo que merece verdaderamente la pena pero, en todo caso, puedo asegurar que el resultado es totalmente honesto.

    Es decir, vuestro método es entrar en un estudio y experimentar.

        Sí, pero no solamente.En Tormenta hay canciones que escribí en Japón durante un viaje en el que recorrí el país en bicicleta. Ahí, me desperté una noche en un templo y tenía una canción escrita a partir de una serie de palabras que me salieron en aquel momento, las guardé en el móvil y ahora forman parte del disco.

    Vuestro trabajo está muy vinculado al cine, los demostrasteis en vuestro anterior concierto donde también actuasteis en al Teatro del Barrio. ¿Qué tendrá de cinematográfico el próximo concierto del 1 de octubre?

        Cinematográficamente será el triple de complejo. Estamos trabajando con escaletas, como si fuera una obra teatral, hay un gran trabajo a nivel de luces: llevamos técnico de luces, de visuales, etc. Todos los miembros de la banda somos muy aficionados al cine, en particular, Pablo Parser y yo somos dos grandes cinéfilos. El cine es una forma de arte muy completa donde convergen la música, el teatro y la literatura, de hecho escribo para la revista de cine de la Ecam.

        Entonces, pretendemos alejarnos del concierto tal y como nos lo han vendido, creo que le hemos hecho un flaco favor al concierto de música porque todos los conciertos se parecen los unos a los otros. Nuestra intención es intentar romper con eso a través de los medios de los que disponemos. Hemos trabajado durante tres meses en la escenografía construyendo una estructura muy particular donde hay una historia detrás.

     

  • Sin embargo, la música seguirá teniendo un papel protagonista.

        No deja de ser un concierto, pero no es un concierto al uso. No me gustan nada los conciertos acústicos donde sale el músico y simplemente se pone a tocar su guitarra durante una hora. No puedo soportarlo, me parece terriblemente aburrido.

    Este tipo de concierto que distéis la última vez ya fue un éxito.

        Bueno, son éxitos chiquititos, me conformo con saber que la gente que quiere ver a Mister Marshall viene porque quiere presenciar algo distinto.

     Siendo así, seguro que del videoclip que estáis más satisfechos es del de Sombras en el mar.

            ¡Esta es una pieza increíble! La realizó Pablo Galán, uno de mis mejores amigos. Lo grabamos en un día entero, fue una locura estar veinte personas trabajando en algo tan complejo.

    Tal locura tuvo muy buenos resultados, ganasteis el II Premio Granajoven. ¿Cuál es el mensaje que queríais lanzar tanto con la canción como con el videoclip? En él hay muchas alegorías pictóricas a las que dais una vuelta de significado. Están representadas obras como "La última cena" de Leonardo Da Vinci, " Bodegón con costillas, lomo y cabeza de cordero" o "El tres de mayo de 1808 en Madrid" de Francisco de Goya. ¿Qué es lo que queréis transmitir, exactamente?

        La intención de Pablo fue que hubiera un montón de referencias históricas de arte y que fueran animadas, sobre todo. Entonces, partiendo de una comida que celebramos cada cierto tiempo con mis amigos de toda la vida, a la que ya no asisto porque no soporto las multitudes, quisimos llevar eso a "La última cena" de Leonardo. En ella, cada uno tiene un papel particular.

     Centrémonos en "La última cena" de Da Vinci. Tú te encuentras en el centro de la mesa y los demás forman grupos entre ellos o se comportan de forma independiente a los demás. Así, representáis caracteres singulares del individuo enfrente de la sociedad, un poco lo que queréis para vuestra banda, diferenciaros de la cultura mainstream...

        Es curioso porque muchas veces, pensando sobre ello, no consigo tenerlo demasiado claro. No sé si de manera deliberada estamos intentando ser diferentes o realmente lo somos. No lo tengo muy claro, todo esto ha empezado como un juego y cada vez se ha hecho más y más grande. Necesito tener mucho más recorrido para responder a esta pregunta, quizá dentro de unos años. Lo que sí puedo asegurar es que lo que es ahora Mister Marshall es consecuencia de lo que veo en el panorama musical, que es un puto coñazo.

        En concreto, me molestan bastante los conciertos en los que se echa conffetti y todos estos recursos que se utilizan desde hace treinta años. ¿Por qué tiene que ser así, un concierto? porque es más fácil y más barato montarlo. Si yo puedo montar un concierto del calibre del que vamos a realizar en breve con un grupo enano,¿por qué un grupo grande no puede hacer algo especial? No te hablo de ColdPlay o de Muse sino de Sidonie, por ejemplo, que han hecho cosas increíbles en el pasado pero que ahora se dedican a hacer una réplica de lo mismo una y otra vez. ¿Dónde está la aventura en eso? Por esto yo no entiendo la cultura mainstream.

        

  • Volviendo a la alegoría de los bodegones del videoclip, ¿Cómo ha evolucionado Mister Marshall en el tiempo y cómo ha culminado en Tormenta?

        A medida que va pasando el tiempo uno se va poniendo y quitando máscaras.

    Normalmente uno se las va quitando al largo de los años...

        O a veces no, a veces te liberas de alguna forma. Lo que nos ha ocurrido es que somos plenamente conscientes de que no vamos a triunfar a nivel masivo y esto, que es una gran decepción por un lado, al mismo tiempo es una gran liberación. Pablo Parser tocaba en Circodelia, un grupo que estuvo a punto de ser tan grande como El Canto del Loco porque funcionaron muy bien hace unos diez o doce pero, por una serie de circunstancias que nadie entiende muy bien, se torció la cosa. Entonces, uno lucha siempre con este estigma de que quiere triunfar, "¡quiero ser grande!, ¡quiero ser como Pereza...!" Pero después te das cuenta de que éste no es tu sitio, de que este sitio solamente lo ocupan algunos por suerte, por talento o por las razones que sean pero a nosotros no nos ha correspondido. Cuando entiendes que no vas a ser esto a lo que tu aspirabas, te liberas.

    Enlazamos, entonces, con la alegoría que sacáis del cuadro "Tres de mayo de 1808 en Madrid" de Goya sobre los que ganan y los que pierden... ¿Que sería triunfar para Mister Marshall llegados a este punto?

        Yo parto del hecho de que el éxito es un malentendido y, aparte de esta premisa, tengo muy claro que triunfar es muy relativo. Para mí, triunfar seria que la gente me respetara como compositor, ésta es mi aspiración musical.

    ¿Qué factores tienen que confluir el día 1 de octubre para que el concierto de presentación de Tormenta sea un éxito?

        Tenemos que ser capaces de transmitir la energía y la intensidad que producimos entre los ocho integrantes de la banda al público. No tiene nada que ver con si llenamos la sala o no, si lo hacemos, estupendo pero si no te aseguro que es igual. Lo que sí me gustaría es que la gente sintiera, al menos, una mínima parte de lo que sentimos nosotros cuando tocamos. Ésto sería el éxito.

    Sombras en el mar tiene un mensaje algo efímero, volátil... las sombras en el mar no existen. ¿Tiene Tormenta un mensaje más alentador?

        Sí, sin duda. Sin embargo, no me considero una persona demasiado optimista, en este sentido. Tampoco es que me considere una persona deprimente, ni depresiva, ni deprimida.

    Hay la presunción de que para crear hay que estar triste...

        A mí me gusta la tristeza, se le puede sacar mucho partido. Las cosas tristes tienen un punto más real que las cosas alegres. Dice Quique González que lo que de verdad le pone triste no es escuchar una canción triste sino escuchar una mala canción. La nostalgia y la tristeza tienen este punto como más oscuro donde consigues que las cosas sean más reales, en cambio, la alegría tiene este punto de impostura con el que yo no me siento demasiado cómodo. Aún así, Tormenta es un disco muy vital.

    ¿Por qué repetís en Teatro del Barrio en este concierto?

        Porque no queremos tocar en bares pequeños, son tres las razones que nos han impulsado a repetir experiencia. La primera, la capacidad de la sala es perfecta para la banda: 120 plazas, no podemos aspirar a mucho más en estos momentos. La segunda, el escenario es enorme para el espectáculo que queremos ofrecer y, la tercera, huimos de las salas pequeñas porque éstas cumplen una función muy determinada que a nosotros no nos vienen bien. Preferimos teatros donde la gente esté sentada, donde la gente pueda estar a gusto tomándose una cerveza mientras ve el espectáculo.

    Al contrario que en muchos conciertos, el espectador está sentado como si estuviera en el cine...

        Si estuvieran de pie, también me vale pero cómodos. Lo comparo un poco con la ópera, para mí la ópera es el espectáculo más grande que hay, combina todo. Se trata de intentar acercarse a esta sensación que lo engloba todo: visuales, gente encima de un escenario, una banda tocando, luces...

    ¿Y disfraces?

        De momento no aunque nuestros conciertos tienen un punto teatral. Lo que sí puedo decir es que Mister Marshall es la banda más elegante.

    "No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo" de Víctor Hugo. ¿En qué punto temporal ha llegado Tormenta a Mister Marshall? ¿Es un momento definitivo, de culminación, es un trabajo que nos va a llevar a muchos más?

        Con Tormenta hemos abierto una puerta, hemos encontrado una puerta que llevábamos muchos años buscando y ahora es el momento de saber qué es lo que va a pasar. Estilísticamente hablando me ha abierto la cabeza, ya no tengo miedo a experimentar.

     

       

     

     

       

     

     

  • "Sombras en el mar", Mister Marshall
    "Sombras en el mar", Mister Marshall
  • Franzen, Jonathan. "Las correcciones".
    Franzen, Jonathan. "Las correcciones".
  • Foster Wallace, David. "La broma infinita".
    Foster Wallace, David. "La broma infinita".
  • Pynchon, Thomas. "Contraluz".
    Pynchon, Thomas. "Contraluz".
  • Littell, Jonathan. "Las benévolas".
    Littell, Jonathan. "Las benévolas".

Nora Rivas


Redactora y colaborado de Libelista.com y de Nuvol.com

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